Gabi Ochoa / Maribel Bayona

SE BUSCA GESTOR CULTURAL QUE APRECIE AL CREADOR/A.

Se han olvidado de ella/él. Lo han arrinconado/a, menospreciado/a, apartado/a, y si ha habido palmaditas en la espalda ha sido para tirarlos/las al suelo.

Constatamos otro año más que no existe una apuesta REAL por el creador/a, ya sea autor/a teatral, coreógrafo/a, músico/a, director/a,…

La institución pública sigue cantando Mamma mía, y la fuerza de la creación, (en este caso la valenciana), la mejor y más preparada, la hemos visto en las fronteras. Tendremos que volver al Teatro Fronterizo que el maestro Sinisterra nos iluminó.

Eso sí, volvemos a constatar que desde las fronteras, la creación ha sido PROVOCADORA y ESTIMULANTE. Otra buena cosecha que esperemos no se eche a perder.

Llevamos 8 años ya con estos puntos g, con aquellas propuestas que ocurren en los escenarios que nos han marcado, nos han hecho reír, llorar, vibrar, con amor, tesón, honor y verdad. Bravo por vosotros/as CREADORES!!!

Y la actividad cultural es tanta y tan interesante, que nos ha sido materialmente imposible verlo todo. Esperemos que algunas de ellas puedan continuar y estar presentes en nuestros puntos g del 2017. Y que sea un año donde de verdad los creadores tengan el foco. Tenemos muchas ganas de que esto ocurre.

Dicho lo cual, nuestros 10 puntos g del 2016 son:

 

LAS ACTRICES SIEMPRE MIENTEN de El Pollo campero (Comidas para llevar) 

Esta es la segunda de sus creaciones y dejó a todo el teatro con una risa ácida de esas que pican. Cristina Celada y Gloria March se desnudan en escena y nos hablan de la precariedad, los trabajos difíciles y el poco glamour que tiene esto de dedicarse a hacer “teatrito”. Pero además, son ellas, dos actrices-mujeres que denuncian la desigualdad de género también en las Artes Escénicas. Siempre con humor, con el formato de auto-ficción y sin paños calientes. Un trabajo muy honesto que nos interesó, nos conmovió y que aplaudimos por original y auténtico. Brillantes los doblajes de cine. Queremos más Pollo Campero, vuelvan. Una compañía a la que hay que tener muy en cuenta.

 

PACIENTE de Robert de la Fuente (Caterva Teatre)

El camino emprendido por esta joven compañía no tiene límite. Y sus procesos son joyas de orfebrería. Con “Paciente” nos han llevado a un territorio extremo de la mente, con personajes brillantes como la madre, que de hecho, llegan a interpretar los tres actores. Mención aparte el trabajo de construcción de Robert de la Fuente, no solo por ese desdoblamiento actor / escritor, sino por su magnífica construcción de un enfermo mental tan cercano, tan humano. Y bravo como Fernando Soler y Jaume Ibáñez se empapan del resto de papeles. Abran el Teatro Rialto para ellos. Gracias.

 

LA GUERRA DELS MONS 2.0 de Roberto García (L’Horta Teatre)

Fue una de las Coproducciones con Culturarts Teatro y Danza 2016, ubicada en el Teatro Principal de Valencia, plaza ganada por fin por las compañías valencianas, en contadas ocasiones. El estilo de Roberto García se plasma desde el minuto 0, y la actualización del clásico traído a nuestros días, el relato sobre la manipulación que ejercen los medios de comunicación no puede ser más acertada. Esto sumado a un texto brillante, una dirección impecable, un ritmo trepidante y unos intérpretes inmejorables, son tres de los grandes valencianos (Jordi Ballester, Álvaro Báguena y Verónica Andrés) hicieron que disfrutáramos como enanos sentados en las cómodas butacas del Principal. Muy interesante el estilo cinematográfico y la banda en directo que nos hizo viajar al clásico de Welles. Una coproducción bien merecida y muy bien avenida.

 

40 AÑOS DE PAZ de Pablo Remón (La abducción)

Nadie quiere contar nuestro pasado, pero nada hay más rabiosamente actual que hacerlo desde el tuétano de una familia, desde las entrañas de un discurso muy cinematográfico que nos propone Pablo Remón y su elenco. Una de esas joyas que llegan de Madrid y que tras su paso por Tercera Semana recabó en la Sala Ruzafa. Un texto brillantísimo, y perlas en escena como ese baile con “Thunderstruck” de AC/DC o el dibujo de la madre que hace la imaginativa Fernanda Orazi. Han acabado los bolos por España, pero sigan a esta compañía de cerca, muy de cerca, La abducción.

 

SINDRHOMO + SAWYER de María Cárdenas y Xavo Giménez (La teta calva)

Objeto creativo claramente identificado. La teta calva, o lo que es lo mismo, Xavo Giménez y María Cárdenas son dos creadores que año tras año siguen labrando su carrera profesional con vibrantes propuestas que no dejan indiferentes. Este año nos han dejado dos mordiscos deliciosos, una apasionante “Sindrhomo” (que bien están Manu Valls, Merce Tienda y sobre todo el hallazgo de Leo de Bari) y como broche final esa travesura pirata para niños (y no tan niños) que es “Las aventuras de Tomasa Sawyer” y que, gracias a la producción del Teatre Escalante, se ha hecho realidad. Gracias por llenar de blues los oídos de nuestros niños y para hacer teatro para la infancia sin renunciar a vuestro estilo canalla. ¡¡¡Y por cambiar a Tom por Tomasa!!!

Larga vida a estos genios. Sabemos que siguen teniendo propuestas hasta 2018, por lo que estaremos atentos a nuestros teatros.

 

CINE de La Tristura

Un chico, que busca su pasado, unos niños que se definen jugando. Las escenas iniciales no nos inducen mucho a pensar que el nuevo trabajo de La Tristura sea un estremecedor mural sobre una dura realidad que ocurrió en España: los niños robados. Pero la manera en que la cuenta la compañía tiene una mirada original, única, y creativa, montando piezas, escenas, de un rompecabezas donde la magistral Fernanda Orazi hace un tour de force interpretando varios papeles. Un paso en la complejidad del trabajo de este grupo asentado en el inconformismo.

 

CARINYO de Juli Disla (Pérez & Disla)

Ya lo sabíamos, pero Pérez & Disla hacen el tándem perfecto. Vuelven a sorprendernos con un teatro puro teatro. Dos actores, dos sillas, un texto. Y ya. Y  nada más. Nada más que sentirte identificado con cada palabra, nada más que pensar que están hablando de ti todo el rato, que tú eres, has sido, serás Mireia o Sergio, todo el rato. Un texto que habla de todo, sin concretar nada, pero que es vida, pura vida,  muy al estilo de “La gente” y que por eso se torna universal. Y todos los detalles cuidados hasta el milímetro, muy al estilo de Pérez. En fin, un trabajo magistral. De esos de leer sentado en casa, con calma, y de ver 10 ó 15 veces en butaca sin cansarte. Enhorabuena.

 

EL FILL QUE VULL TINDRE de El Pont Flotant

El Pont Flotant emociona, llega al tuétano, al corazón. Esto ya lo sabíamos. Y esperamos sus nuevos trabajos con la emoción de un niño y la lagrimilla asomando en cuanto empiezan a hablar. Ellos ya son padres, y de eso nos hablan, de los padres, de los hijos, de los abuelos, del cansancio, de las dudas, de los miedos, de la educación. Pero además esta vez deciden contar con colectivos sociales y trabajan con grandes y con pequeños, trascendiendo lo escénico y convirtiendo su pieza en toda una experiencia, para el público, para los intérpretes, para ellos mismos. Aunque hacer un bolo supongo un triple esfuerzo en producción. Pero les vale la pena. Y nos vale la pena. Vuelven pronto, véanla en Las Naves porque el cuadro final no puede ser más bello y sólo puede allí. Y la enorme línea de pesos encabezada por Pau “dejadme dormir, quiero descansar” nos llegó hasta los higadillos. Gracias Pont Flotant, gracias.

 

APRÈS MOI, LE DÉLUGE  de  Marcos Morau (La Veronal)

Con este título, que hace referencia a una frase histórica atribuida a Luis XV como augurio del caos que le sucedería, Marcos Morau hace su primera incursión en el Festival 10 sentidos (Meritxell Barberá e Inma García) que esta quinta edición tenía como lema “A lo caos”, festival que queremos reseñar desde aquí por traer extraordinarias propuestas, en extraordinarias localizaciones y con un nivel admirable.

El trabajo de La Veronal es siempre excelente y en este caso, contando con algunos bailarines habituales de la compañía y con otros valencianos, compone una pieza que trabaja sobre lo estructural, sobre lo perceptivo, sobre la oscuridad y la luz. Con unos movimientos imposibles y unos cuerpos sin rostro retorciéndose entre lo visible y lo invisible. Una joya. Magistral el momento extraescénico pre-función y cómo lo recoge el texto proyectado. Y divina localización (Palau de les Arts) que también se agradece que podamos visitar como público y conquistar como intérpretes.

 

PREMIO EL PUNTO G 2016 es para…

 

MALDITO OTOÑO de La Subterránea + Paco Zarzoso (La Subterránea)

No hay nada como “nadar en la ambulancia”, como romper el lenguaje, la vida, la desazón y tomarse un vino.

Lo que han hecho estas chicas, la compañía La Subterránea, desde cero, desde un rincón (el de pensar) desde un trabajo del cuerpo, la acción y la poesía es francamente impresionante. Lo más honesto, original, duro (durísimo hablar de la muerte y sonreír), desalentador y a la vez provocativo, emotivo y divertido de este año que acaba. Las dos Lucías y Esther, junto con Águeda Llorca y esta vez con el maestro Zarzoso acompañándolas han hecho el montaje del año. Sí, en un rincón, en una frontera, pero en un lugar donde las líneas se deberían ensanchar. ¡Queremos ver el año que viene a La Subterránea en el Teatro Principal! Ese sería el triunfo del optimismo y la radicalidad.

Ya en septiembre nos trajeron el aperitivo en Russafa escénica con la pieza “El 10% de Urbach Wiethe”, una pieza breve que nos estimuló todos los nervios por esa brillantez de ritmo y de textazo. ¡Lo queremos por escrito!

Mientras tanto, ellas beberán de La Zaranda, del humor de Zarzoso y Gerardo Esteve y vibrarán como nunca (y nos harán vibrar) con sus propuestas.

Para ellas, un premio, un pequeño y fronterizo premio. Seguiremos viendo en las fronteras.

 

 

Este ha sido nuestro año teatral. Esperemos que hayáis disfrutado del teatro. No perdemos la esperanza, la vida, el amor o la poesía. Nunca. Seguiremos yendo al teatro a aplaudiros. Os lo merecéis. Como aún no hay premios teatrales dignos en el nostre País, pues lleváis nuestros puntosg desde esta frontera cultural. Bon nadal!

 

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Volvemos otro año más. Y van 5. Este 2013 la crisis ha castigado más duro si cabe. A la supresión de circuitos y redes, se han unido festivales cancelados, emigración y desidia. Basta ya!

Pero por el contrario parece que la creatividad resiste mucho y muy fuerte. Tanto a Gabi como a Maribel, los dos autores de estos 10 puntos g, nos han sorprendido la cantidad y variedad del buen y delicioso teatro que hemos visto.

También nos ha sorprendido muy gratamente la fuerza de las nuevas compañías. Si algo queremos reseñar esta vez es el ímpetu y las ganas de los recién llegados. Ole por ellos!

Nos ha maravillado el universo de “La fragilidad de Eros” de Maquinant Teatre, la constancia de Canallaco en todo lo que hacen, el buen hacer de Perros Daneses, el trabajo riguroso de Teatro Implacable, la fuerza bruta de Caterva o la desmedida creativa de La teta calva. Bienvenidos/as a todos/as!!! Y que sigan llegando más, la puerta está abierta.

Y ahora, nuestros 10 puntitos g. Hubieran sido más pero estos son los que nos han deslumbrado. Además, al cumplir 5 años hemos instaurado un pequeño premio a uno de estos 10 montajes. Hace falta que se premie el esfuerzo y trabajo de estas gentes. El Premio El punto g queda instaurado. No será un gran trofeo, pero quedaremos con los agraciados/as para dárselo en persona y hablar de teatro 🙂

Y desde ya gracias a todo/as por crear, por seguir creando!

 

LÚCID de Rafael Spregelburd (Teatre en Companyia y Lupa Teatre)

Podríamos decir que Xavi Puchades fue uno de los culpables que nos acercó a Daulte y Spregelburd a la ciudad. Es un valiente y un investigador profundo. Si eres un valiente, te decides a montar un texto de Spregelburd y sabes leerlo bien, tienes un tercio del montaje ganado. Porque escribe muy bien. Escribe cojonudo. Es un maestro. Y Xavi lo sabe leer y lo sabe adaptar. Y sabe escoger buenos intérpretes. Y sabe contar una historia delirante que cuando acaba te deja clavado en la butaca, pensando qué idiota fui, si estaban todas las pistas encima de la mesa. Y de nuevo un montaje maravilloso, rico, generoso, retorcido, caleidoscópico. De nuevo un regalo que sitúa a nuestros intérpretes y nuestros directores en un lugar de calidad artística que este 2013 nos ha revelado… A pesar de los pesares.

LA MADRE PASOTA Y COSAS NUESTRAS DE NOSOTROS MISMOS de Uroc Teatro (Dirección: Olga Margallo)

Ver la historia del teatro en escena tan magistralmente llevada vale su peso en oro. Si además son dos grandes actores como Petra Martínez y Juan Margallo, se suma la experiencia y la precisión por llevarte una sonrisa y algún que otro latigazo en el corazón. Y es que si en la primera parte ponen en escena el monólogo de Dario Fo, en la segunda se dedican a destriparlo y a ver qué hacer con él: intentan llamar a programadores que no los tienen por alternativos, hacen cálculos para ver si se pueden jubilar, etc. Por momentos la obra se convierte en la propuesta más radicalmente contemporánea que hayamos visto cuando descubres la realidad de estos actores en su día a día.

LA LEYENDA DEL TIEMPO de Federico García Lorca (4º Escuela del Actor 2012 – 2013)

Este año hemos visto grandes muestras de últimos cursos de las Escuelas de Valencia, entre ellas las que cocinaba Ramón Moreno, pero nos hemos parado en aquella que ha brillado por encima del resto, este extraño y radical montaje de “Así que pasen cinco años” dirigido al alimón por Toni Agustí y Carles Sanjaime. Una obra que habla de la imposibilidad de encontrar a tu amado/a de una manera tan anárquica y que ahonda en su fondo para encontrar una forma tan adecuada. Y sobre todo fue estupendo encontrar una cantera tan valiosa de actores en estado de gracia: Fer, Vicente, Vico, Leti, María, Erica, Rebe, Robert, Rafa, José Ramón, Omar, Blanca,… Salimos del teatro pensando que estábamos en otra realidad donde el amor se convertía en una distracción esencial.

FICCIÓ de Carles Alberola y Pasqual Alapont (Albena Teatre)

Alberola vuelve a sus orígenes, se redescubre a sí mismo, al tiempo que Albena sigue capitaneando este buque insignia de la escena teatral valenciana. Una pieza que al primer golpe de vista puede parecer una comedia sutil, pero que cuando rascas dentro encuentras uno de los textos que más hiel destila sobre la ficción y como se nos queda pegada a la vida. Con referencias implícitas al primer Woody Allen (de “Días de radio” a “Manhattan” o “Annie Hall”), nos hace preguntarnos qué es verdad y qué no, qué es la vida y la ficción. Y Carles solo, en escena, tragándose su vida como una ficción.

JO DE MAJOR VULL SER FERMIN JIMÉNEZ (El Pont Flotant)

Un año más y como todos sabemos, hablar de la compañía El Pont Flotant es hablar ya de un referente de calidad y honestidad. Siempre nos apasionan sus propuestas y en esta última son fieles a su trabajo de investigación e introspección. Esta vez, los Pont miran hacia el futuro y hacia el pasado y se preguntan qué han hecho, qué hacen y qué harán con sus vidas. Desde la sinceridad. Desde la identificación. Desde la realidad ficcionalizada. Con la combinación de los juegos textuales, las improvisaciones controladas, las escenas físicas perfectas (el final del espectáculo es brillante) y su humor, junto al de Fermín, consiguen una vez más que el acto de visitarles se convierta en celebración, en acontecimiento, en vivencia inolvidable. Seguid siempre. Y seguid más.

LA CHICA DE LA AGENCIA DE VIAJES NOS DIJO QUE HABÍA PISCINA EN EL APARTAMENTO de Pablo Gisbert (El Conde de Torrefiel)

Aún no ha llegado a Valencia, pero llegará. Porque la nueva sensación valenciana, El Conde de Torrefiel, conquista imparable todo aquello que toca. Este título tan largo esconde una de las piezas más brutas y sublimes sobre nuestro miedo a enfrentarnos a realidades, con textos hirientes e incluso molestos sobre nuestra vida, con referencias explícitas e implícitas a todo lo que Gisbert ha mamado (desde Bernhard a Handke), y con una necesidad física de mostrar nuestra depravación y doble moral en todas las acciones que desarrolla. Se le ha emparentado con Rodrigo García o Angélica Lidell, pero Gisbert va un paso más allá, hace que unos culos que bailan sean bellos.

LADRAN, LUEGO CABALGAMOS de Carla Chillida (A tiro hecho)

Segundo montaje de esta joven compañía que nos ha vuelto a conquistar y que ha conseguido la proyección nacional al haber sido seleccionado por el Circuito de la Red de Teatros Alternativos. A tiro hecho nos transmite todo el entusiasmo y toda la energía del principio. Toda la libertad creativa y los sueños. La combinación física, textual, poética, cómica y dramática y el trabajo de esos cuerpos jóvenes en escena echando el resto, nos reconcilia con esta profesión. Lo mejor, sin duda, la entrada de Hao Cui. ¡Compañeros, revolución y anarquía! ¡A galopar!

DISCULPE EL SEÑOR, LA ESPERANZA de Pedro Lozano (Señores jaguares)

¡Qué espectáculo tan sencillo, tan redondo, tan exacto, tan bello! En un 2×1. Ellos dos. Esperando. A ver si pica. A ver si no. El mar. El Cabanyal. El abuelo de Piter. Esta mierda de realidad. Un pescado y el corazón de Pedro abiertos en canal. Los dos presentes, magistrales, haciéndonos reír, poniéndonos el nudo en la garganta. Y una maqueta de tu ciudad, de mi ciudad, sencilla y hermosa. Y un godzilla gigante arrasándolo todo. Y un poco de esperanza, disculpe el señor. Un poco de esperanza porque creéis esto aquí y ahora. Vendrá y picará. Gracias.

QUERENCIA de Paco Zarzoso (compañía Bonanzat)

El universo de Zarzoso nos tiene atrapados. Pero si a eso le unes una obra que habla de aquello que nos falta en dos personajes teatrales y teatralizados interpretados magistralmente por Álvaro Báguena y Verónica Andrés, tenemos una de las obras de la temporada. Los premios de la AAPV fueron merecidos, al igual que la dirección exacta de Carles Sanjaime y la cabeza de toro amenazante en escena.

 

PREMIO EL PUNTO G 2013 es para…

EL GRAN ARCO de Eva Zapico y Àngel Fígols (Cía Eva Zapico)

No podía existir mejor tándem creativo que Eva Zapico y Àngel Fígols trabajando juntos, sin cortapisas, a la deriva. Ambos, en esta tesitura han creado un texto y un espectáculo excepcional. Riguroso y exigente, como son ellos, complejo y brillante, duro y despiadado. Un viaje por los laberintos mentales que se nos agarraron al estómago y no nos dejaron respirar en toda la experiencia escénica. Un trabajo valiente y arriesgado y muy muy inteligente. Alguien me dijo que al ver este trabajo quiso seguir luchando por dignificar nuestro sector. Estamos de acuerdo. ¡Grandes!

Estos fueron nuestros puntos g de este año. Nos hemos dejado muchas propuestas en el tintero y es de agradecer, sobre todo, algunas de los grandes resistentes, aquellas compañías duraderas que como Arden con “Revolución” o Hongaresa con “Aquel aire infinito” siguen haciendo teatro (y exhibiéndolo en las salas donde son socios) pese a lo conflictivo que se ha puesto el patio. No pudimos ver “Petit Pièrre” de Bambalina, y muchas más cosas que nos hubiera gustado tenerlas aquí, pero no caben todas.

Gracias a todos/as por crear, por seguir en la brecha. No se presenta un 2014 halagüeño, pero estando dentro de vuestras ficciones, la vida será mucho mejor. Gracias, muchas gracias creadores.

Con algo de delayed y cierto regusto melancólico escribo esta crónica sobre lo que ha significado poder vivir la realidad teatral porteña durante este julio y agosto del 2011 para un urbanita europeo como yo.

No hay mejor manera de crear que estar en el proceso. Nunca sabes si aquello que trabajas está bien o mal, si crece o decrece, cuál es su motivación, o por dónde hay que tirar. La suerte en estos casos es tener compañeros de fatigas que te vayan guiando. Panorama Sur ha sido una bocanada de aire fresco para mi cabeza guionizada, llena de prejuicios audiovisuales. Hacia tiempo que no me enfrentaba a la escritura escénica pero encontré en Buenos Aires una manera de hacerlo. Asistí a la residencia internacional de Panorama Sur para dramaturgos, con un proyecto que llevo gestando desde el 2010: “Den Haag”.

Del proyecto, poco a poco iré comentando su avance cuando vaya tomando forma, pero no querría dejar de lado algo fundamental en Buenos Aires: puedes ver teatro, buen teatro, puedes sentirlo y vivirlo y hasta empacharte.

De lo que menos me interesó creo que mejor no mencionarlo.

Haría una distinción que bien puede ayudar al no entendido. Por un lado vi dos obras de los “maestros”. Mauricio Kartun me dejó un tanto frío con Ala de criados (crea un buen discurso pero no llega ningún tipo de argumento ni idea interesante al público), aunque curiosamente gusta y mucho en Buenos Aires, ya que nosotros asistimos a la función número 300, con más de 30.000 espectadores. En el otro extremo, ver Los hijos se han dormido (adaptación de La gaviota chejoviana por Veronese), te deja con el regusto de ver un Chejov vibrante y genialmente construido. Me faltó ver lo nuevo de Bartis que ahora gira por Europa.

En el apartado de los “consagrados” pude tocar todos los palos. Desde una dirección de Daulte totalmente descafeinada en Baraka (y he sido benévolo), pasando por uno de los últimos fenómenos porteños, Claudio Tolcachir, del que pude disfrutar de Tercer cuerpo en Timbre 4, un lugar donde puedes oler a los actores de tan cerca que estás (es muy chiquito). Y luego la magistral dirección de Alejandro Tantanian de un texto superlativo Blackbird (que hacéis que no lo estáis leyendo), pero acabar de redondear con lo mejor que he visto en Buenos Aires: un monstruo escénico llamado Rafael Spregelburd. Su teatro crea mapas diferentes en nuestra cabeza, te posiciona en una escena viva, que no deja de crear un aparato de ficción insólito. Todo trata de elaborar preguntas que la escena va investigando sin posibilidad de respuesta pero con una sensación entre absurda, desasogante, irrisoria y cáustica donde no sabes por donde caminar. Preguntas cómo “¿Por qué todo arte deviene negocio?” o “¿Por qué toda religión deviene superstición?” adentran al texto y a los magníficos actores del Patrón Vázquez (su grupo) en una obra total y sesgada a la vez. Apátrida, por el contrario, es un tour de fource del propio Spregelburd como actor para preguntarnos, mediante la verdadera historia del duelo entre el pintor Schiaffino y el crítico (y pintor) Auzón ocurrida hace 2 siglos, sobre los límites del arte, en qué lugar se posiciona el valor de una obra. A esto se suma a la composición sonora de Zypce, que eleva la pieza.

Después habría un grupo que he denominado los “exportados”. Jóvenes (o no tanto), creadores que están siendo reconocidos en festivales internacionales y son la impronta más contemporánea del teatro argentino. A diferencia de los “consagrados”, estos son (o parecen ser) de una generación posterior, y desarrollan vínculos directos o indirectos con otras disciplinas como la performance. Por un lado hablo de Federico León, del que no pude ver nada en cartel allá (ya había visto en Valencia Yo en el futuro), pero del que me dijeron que su última propuesta utilizaba más de 100 actores en escena (!). Pude estar en una charla con Mariano Pensotti, del que me hubiera gustado ver El pasado es un animal grotesco y del que no encontré este texto editado (aunque está publicado). Me pareció muy interesante su trabajo con la ficción dentro de la realidad y sus dispositivos escénicos. Y por último Lola Arias, de la que se me escapó Mi vida después, pero que he podido leer algunas de sus obras publicadas, y me gusta su manera de afrontar la escena.

En el último bloque situaría (parece que estoy haciendo un esquema y no era mi intención), a las “nuevas promesas” (que ya son realidad). Me gusta mucho el camino tomado por Matías Feldman, que tras una charla que nos dio, pude ver Reflejos en, creo entender, su casa (así, sin más, era un departamento, grande, pero departamento), y que me dejó la sensación de que con poco se pueden hacer cosas magníficas (los actores están excepcionales). Matías será (espero no equivocarme), el nuevo fenómeno porteño para las mentes bienpensantes europeas. Añadiría, por haber traído el tema de espacios no convencionales, la propuesta de Juan Pablo Gómez Un hueco, en un gimnasio de un Instituto de secundaria, que nos habla, brillantemente y sin quererlo, del duelo, la amistad, en una escena mínima. También vi el descubrimiento (para mi) de la voz de Romina Paula con El tiempo todo entero, una adaptación muy sui generis de El zoo de cristal de Tennessee Williams, con una sencillez y una riqueza de significados que haría falta en las adaptaciones que se hacen por estos lares, ya sea Valencia, Madrid, España o Europa (tómese lares como os venga en gana). Y no me quiero dejar dos creadores más: Nacho Ciatti que con Alemania nos mostraba una brillante historia de una familia disfuncional y divertida, que venía acompañada de un cuarteto de cuerda en directo, y las piezas que pude ver del cineasta y dramaturgo Santiago Loza, textos que, a mi modo de ver, están por encima de las puestas en escena (¿para cuándo Loza se decidirá dirigir?).

En el tintero me quedan las propuestas internacionales, que cualquiera podrá ver en otros festivales y que terminaron de llenar mi mochila de experiencias teatrales. Tanto las dos piezas de Rabih Mroué (The inhabitant of images como Make me stop smoking son dos creaciones geniales del artista libanés que rayan los límites del concepto teatral), como el espectáculo que pude ver de Tim Etchells, Void story, me dejaron cubierto el cupo teatral de experiencias porteñas. Una gozada.

No me quiero olvidar, de las propuestas de mi compatriota valenciano Paco Zarzoso, El hipnotizador y sobre todo Hilvanando cielos creadas y vividas por él y Lola López en Buenos Aires, que posicionan a Paco como uno de los dramaturgos valencianos más interesantes e influyentes en los últimos años.

Ya de vuelta, uno solo piensa en regresar, pero no solo a ver teatro, sino a crear, a dedicarse en la distancia corta a escribir y dirigir con los actores, creadores, etc, de esa realidad tan compleja y apasionante que es el teatro porteño actual.

Como dice el tango: “siempre se vuelve a Buenos Aires”.