Hace poco he sido papá. Podría decir que no me ha cambiado la vida, pero sería mentira. Cuando se duerme a mi vera, o cuando me mira entiendo que le debo muchas cosas a él (y a ella, por supuesto). También me ha dado por llamar a mi chiquillo, “tete”. Es un apelativo cariñoso y me hace gracia. Me gusta llamarle, el tete.

Pero no solo he tenido un hijo. Junto a él han emergido 11 chicos/as a los que he tenido el placer de dirigir para el espectáculo “No hables de ello”, en el marco del festival Russafa Escénica 2014.

La verdad que si lo pienso, ha sido una locura. Dirigir un montaje mientras el tete arrancaba sus primeros lloros, las primeras noches en vela, el cambio de pañales, no es apto para cardiacos. Pero siempre me gusta meterme en mil fregaos, no lo pensé 2 veces (o bueno sí).

Antes de que todo esto arranque, y que “No hables de ello” se convierta en su obra, creo que “los tetes” merecen unas palabras de agradecimiento:

MANEL ARREBOLA

Manel es una caja de sorpresas. De buenas sorpresas. Cuando faltaba un vestuario, un atrezzo, algo, Manel siempre ha estado ahí. Y si era una bizcocho de chocolate, también. Es todo amor, pero no se queda en eso: tiene una presencia en escena apabullante, y una mirada que enloquecerá. De verdad Manel, aprovecha tu planta porque no solo el traje te queda bien. Y sigue siendo el amor que eres 😉

MARINA FONT

Si tuviera que definir a Marina sería la trabajadora constante. Marina no ha parado, ha bordado a su Ana, con una entereza que asombra a su edad. Marina podría hacer cualquier papel, es una actriz versátil, algo tímida, pero un torbellino en escena. Va a cautivar a más de uno con su Ana en conflicto.

ARIANA HIGÓN

Tuvimos claro desde el principio que queríamos a Ariana. Te arranca una sonrisa, o te hace estar en tensión desde la verdad. Tal vez de las mejores construcciones de personaje que he visto en años. Cuando se concentra, es pura dinamita. Siempre suelto alguna carcajada cuando ella sale a escena. Si sabe explotarlo, va a bordar muchíiiiiiisimos papeles.

SANTI JULIÀ

Ay Santi y su gitano. Y es que Santi ha tenido una lenta pero segura evolución. Actor que lo anota todo, y que además puso al grupo a tono con sus ejercicios. Coge la clave del personaje apuntando, repuntando, y mostrándolo. Ole!

LORENA MENDOZA

Mira que nos ha costado, pero creo que Lorena, junto con Víctor, son los dos actores que más evolución han tenido. Y se lo pusimos difícil. Ya veréis la escena que se marca con… pero ha llegado a hacer sublime algo que podría ser soez. Con su mirada, su sensualidad, y trabajando y mirando al compañero. Que no perdamos eso!

PAOLA NAVALÓN

Que puedo decir de Paola que no haya dicho ya. Creo que, si no la mejor, la actriz más preparada de su generación. Un bombón de mujer (y de actriz) a la que le pusimos una zancadilla con un complicado texto, pero que lo ha solventado poco a poco. Además es un poco la mamá del grupo, y crea siempre un buen ambiente. Pao guapa, “razonar, no imponer”. Así puedes llegar todo lo lejos que tu quieras 😉

LAURA PELLICER

Siempre he tenido predilección por este “moco” (con cariño), desde que trabajamos juntos en una webserie. Laura borda un personaje al que le tengo mucho mucho cariño, y lo hace como ella sabe, dándolo todo. Me gusta mucho cuando se ríe, porque lo contagia (cosa que no hace mucho), y pese a que la marcamos con un drama, a escupido el texto que ni Julianne Moore.

ROBERTO ROIG

Otra de las sorpresas es Robert. Lo había visto trabajar, pero en el tete a tete Robert es de esos actores que te proponen, te ofrecen, estas en un toma y daca constante. Ese pelo, por ejemplo, es suyo. Esa actitud, también. Robert tiene visos de convertirse en eso que llamamos malamente “actor de raza”. La fuerza, la tiene. Es más, le sobra. Es un toro.

GLORIA ROMÁN

A Gloria le ha tocado el papel más difícil. Sin duda. Y pese a ello, se integra en el grupo como si fuera otro más. Aparte de ser la gran sorpresa de la obra, Gloria une fragilidad y penetración cuando aborda el papel. Es muy disciplinada y tiene claro el objetivo. De esas actrices con las que quieres trabajar de nuevo. Un 10.

VÍCTOR SÁNCHEZ

Víctor, Víctor, Víctor. Nos ha costado, pero su Averías se está convirtiendo en un ser entrañable, porque él lo hace así. Y mira que le hemos puesto pruebas de fuego: con el vestuario (o sin él), con textos complicados. Pero nada, lo ha dado. Y pese a que inicialmente estábamos asustados, Víctor ha sabido trabajar con sus compañeros mano a mano, y eso se nota en la escena.

JOSÉ TEROL

José es guapo. Así, a bote pronto. Y es buen actor. Pero es tan guapo que sabe utilizar esa mirada suya para desmontar. José puede ser que tenga los momentos más intensos de la obra, y sin embargo su contención es asombrosa. Creo que saltan chispas entre él y Gloria (o con Laura). José enamora, eso es así 😉

Chicos, os habéis formado como actores en tiempos difíciles y os vais a tener que comer mucho microteatro y varietes. Pero seguir con esa ilusión en cada papel, en cada frase, en cada personaje. Eso es lo valioso lo más de vuestro trabajo.

Creo que he tenido la inmensa suerte de haberlos visto crecer. Y eso, hoy en día, es todo un placer. Yo seré aquel que se sienta orgulloso cuando los vea en una peli, una serie o en el teatro.

Como dice mi amigo Jorge Pérez (Tortel) en “El baile extraño”: “Me alegra haberte conocido”.

Y no me quería olvidar de tres personas que han estado también ahí.

Fer, Fer, Fer. Mi cabeza borradora cuando la mía estaba en otro lado. Fer es el ayudante de dirección ideal. Todo te lo hace fácil. Incluso lo imposible. Le gusta ser la mano de hierro, el poli malo (yo es que soy muy poli bueno), pero luego es un cielo, con el que echarse unas buenas risas (pero de las buenas buenas). Maribel ha estado muy poquito, y la hemos echado en falta.

Victor! El dramaturgo, el que ha urdido este texto, quien ha venido, ha propuesto, ha hecho la locura de poner de acuerdo a diez dramaturgos de muchos países para escribir esto. Gracias Víctor y gracias a toda la OTI.

Además Jorge Pérez (Tortel) nos ha dado la banda sonora de “No hables de ello”. Aunque está enfrascado en mil y una historias (de que me suena?) Jorge vino a un ensayo, ha propuesto músicas, y nos ha dejado un par de temas, vamos, que nos ha ambientado la historia.

Este, por ejemplo, sirve de cierre.

Gracias a todos/as, y todo el equipo de Russafa Escènica y todo aquel que nos ha ayudado en algo (Juan Carlos Garés, Carlos Ruiz, Miguel Serrano, Olga Álvarez, Ximo Rojo, Jerónimo Cornelles, Isabela Alfaro, al equipo de Las Naves, y todos los que me dejo, gracias!!!).

“Si he de contaros un plan, no hay ningún plan”

Los amo y los odio. Me iría con ellos de parranda todos los días y les pondría una orden de alejamiento a la vez. Son / sois el alma de las ficciones, y sin embargo sabéis tener una energía arrebatadora como personas.

Esa exclamación inicial pertenece a Iván, personaje que interpreta Jaume Ibáñez en “Deseo y placer”. Así, como suena, en despectivo: ¡Actores!

Donde realmente disfruto estas creaciones son en los procesos de ensayos, en esos días donde los actores y servidor creamos una sociedad secreta bajo una dirección única.

Creo que ellos, Jaume, Estela, Fer, Vicente, Robert y Rebe le dan alma y cuerpo a estos desgarrados personajes que pueblan “Deseo y placer”.

Y por / para ellos, unas palabras:

JAUME IBÁÑEZ es IVÁN

Pese a mis dudas iniciales, porque el pudor del papel de Iván es muy importante, creo que Jaume y servidor nos hemos lanzado a la piscina. Jaume hace uno de los trabajos más duros de toda la obra. Que se entienda a Iván sin juzgarlo va a ser todo un reto para el espectador. Como el Ray de Blackbird la obra de David Harrower, Iván está al límite pero en ese límite está el hallazgo. Y creo que Jaume llega a momentos de extrema desnudez.

Sí, no lo niego, tengo predilección por el señor Ibáñez. He trabajado dos veces con él y lo volvería a hacer. Es, salvando las distancias y las edades, el Pere Arquillué del teatro valenciano. Tiene el arrojo, la energía y la delicadeza que el actor catalán viene mostrándonos desde hace años. Ole Jaume.

ESTELA MUÑOZ es HELENA

Con Estela me ha pasado algo curioso: pese a que nos conocíamos desde hace tiempo, nunca habíamos trabajado juntos. El personaje que encara, Helena, es de una fragilidad y una determinación apabullante. Parece que pase sin dejar rastro hasta que la vida se encarga de demostrar que no.

Creo que Estela me conquistó la primera vez que la vi bailar en escena. Sí, parece una tontería pero en esa escena (ya la veréis) define muy bien a Helena: Ella enseguida entendió por donde circulaba su historia, y dejó al resto boquiabiertos. Y además, tiene una gran virtud: hacer que los defectos de Helena (físicos y/o emocionales) sean virtudes. Quieres a Helena porque te jode que se vaya para siempre, quieres a Estela porque hace fácil algo que en Helena podría ser difícil, saber conjugar deseo y placer.

FERNANDO SOLER es CARLOS (actor que interpreta a GILLES DELEUZE)

Fer lo da todo. Y más. Y no desiste. Y se entrega. La gran virtud de Fer es que está presente siempre en todo el proceso, pero no solo como intérprete, sino como arreglador general: una lámpara, un elemento de atrezzo o vestuario, un matiz para otro personaje, todo. Cuando he necesitado algo, lo que fuera, buscaba a Fer. Si Fer no estuviera, no habría Caterva, lo tengo clarísimo. Será una metáfora pero Fer riega las plantas del piso donde ensayamos. Según su teoría, ellas están marcando el tiempo de Caterva, cuando mueran, es que ya no tendrán razón de ser.

Y Fer ha tenido que lidiar con dos personajes, Gilles Deleuze y Carlos. Un filósofo y alguien que no encuentra a quien amar. La desnudez de su Carlos te deja sin aliento. Buscar para no encontrar nada. Fabuloso.

VICENTE MATEO BAEZA es MIGUEL (actor que interpreta a MICHEL FOUCAULT)

Nos ha costado encontrar a Foucault. Tengo que reconocer que el mayor reto para Vicente ha sido hacer cercano a este gran filósofo y luego darse la vuelta y ser Miguel, el granuja que todos llevamos dentro. Y Vicente es tan metódico que ese paso a paso lo hemos sufrido, porque trabajar desde un rasgo físico es una putada. Pero no desiste, continua en la brecha.

Ahora el resultado: no le tengáis en cuenta aquello que dice, aquello que hace Miguel, su personaje. En su impulsividad y su estar de vuelta de todo vais a encontrar vuestro espejo salvaje.

ROBERT DE LA FUENTE es JORGE

Se puede llegar tarde al ensayo, sí, y ser el alma de “Deseo y placer”, también. Robert no solo es el cartel de la obra, no, sino que se mete en la piel de Jorge casi sin querer y en la que te das la vuelta está llorando, o riendo como él. Es el actor creativo por excelencia. Le da la vuelta a la escena, propone cambios, modifica percepciones, y funciona. Gran parte de los hallazgos de su personaje son de él. Sin duda. Incluso todo aquello que toca con la guitarra.

Me recuerda mucho a Toni Agustí. Son actores con los que siempre quieres trabajar porque son generadores de acción, de ideas, de brotes. “La acción trae accidente” que le digo siempre.

Y Robert es un accidente. Pero de los buenos. Os va a dejar de piedra.

REBECA ARTAL-DATO es SHEILA (actriz que interpreta a SILVIA BAREI)

Me he dejado para el final a la benjamina de la compañía, Rebe. Tengo ganas de verla en “Revolución” porque me lo perdí, pero con los dos personajes que desarrolla en “Deseo y placer”, Sheila y Silvia Barei, Rebe os va a hacer tragar saliva. Está Nina desnortada que es Sheila (¿acaso no recordáis La gaviota?), que es Rebe, hace en escena lo que no es normal. Ha nacido con el teatro en las venas. Es impresionante. Hace que aquello que podía parecer burdo y pornográfico sea tierno y arrebatador.

Me comentaban los chicos de Caterva que a Rebe la convencieron para que hiciera “Deseo y placer” diciéndole, entre bromas, que con esta obra se iba a llevar el Premio Crisàlide al interpretación revelación del año. Ahora viéndola lo tengo claro: lo justo sería nominarla, y que se lo dieran. Porque os advierto: un volcán en erupción va a explotar y se llama Rebeca Artal-Dato. Ya me daréis la razón, ya.

© Fotos Clara Muñoz