Nunca ha estado tan en crisis la cultura, el teatro, como ahora. Nunca ha tenido más capacidad para las ideas, para la transformación.

Hola de nuevo. Mucho tiempo ha pasado desde la última vez. Una salida forzosa. 5 meses en silencio. Sin hacer caso a las críticas (que las hubo), ni a los elogios. Meses en los que he(mos) ido elaborando nuevas ideas, nuevas propuestas escénicas que esperemos vean la luz durante el 2011.

Entre tanto algunas reflexiones, piezas, comentarios sobre la situación de la escena valenciana:

1) Zero responsables.

Ha sido un placer poder ser un trocito de este gran proyecto que ha movido a más de 40 profesionales valencianos. Un acto responsable que puede traernos maldecaps, pero que empieza, de manera firme, a plantear líneas de trabajo necesarias en Valencia, tan necesitada de una crítica seria y serena a los organismos de manipulación del poder. Gracias por la parte que me toca.

El estreno fue impresionante, vibrante, y me llegué a emocionar sentado entre jaume a un lado y paco al otro, con xavi dando vueltas nervioso, y con unos actores que salieron a defender una propuesta coral inimaginable. 4 actuaciones, llenos todos los días con doblete el último y regreso a finales de septiembre en Valencia y propuesta para hacerlo fuera. Parece que ha calado. Y aunque lo pareciera, esta sociedad aún no está tan narcotizada como parece.

2) Inestables.

Nunca un nombre fue más acertado para una situación. Allá por el 2004 nacía Espacio Inestable en Valencia para hacerse un hueco en el panorama teatral valenciano. Mucho ha cambiado la cosa desde entonces. Inestable se ha sabido posicionar en la escena contemporánea y gentes como Copia Izquierda, Oscura, Los Corderos o Cel Ras han pasado por la sala certificándolo. Pero parece que ha llegado su techo. Salas amigas se cierran (Off), otras que mueren de inanición (Manantiales) y compañías que se ven abocadas a pasar por una cada vez más necesitada sala porque los teatros públicos casi ni programan. Parecen que estén abocadas a ser inestables para siempre.

3) ¿Crisis de ideas? Crisis de gestión.

Y es que no es un problema de ideas. Se produce a un ritmo apabullante, se desarrollan formatos nuevos, pero estamos tan faltos de referentes y se nos ve tan poco, que como me decía un viejo dramaturgo valenciano: “Si el problema es que haces una obra mala, y no pasa nada. Pero es que haces una buena, Y NO PASA NADA”. Lo peor que puede pasar, es la indiferencia. Creo que, sobre todo, necesitamos gestores valientes, que tenga capacidad de miras, con dosis de compromiso por la escena, que no miren tanto al político de turno, porque solo lo ha puesto, porque si no, van a coger tortícolis.

Y creadores arriesgados. Que no solo miren lo que se cuece aquí y ahora. Que busquen fuera, que innoven sin pensar en un porqué, que salten el charco, la charca o lo que coño sea.

4) Hamlet.

Arriesgada, valiente, inusual. Lo nuevo de Ximo Flores en Sagunt a Escena me gustó con reservas. No me esperaba tanta sacudida textual, lo que me paró, pero reconozco que sigue siendo fiel a sus poderosas imágenes hipnóticas (como la pelea revientatroncos). Pero no es lo mejor que ha hecho, ni se acerca. Ahora que se va a Lituania seguro que nos trae un nuevo y mejor puñetazo manantialiano.

5) ¿Y ahora?

A crear. Necesitamos ascetas que piensen la escena como un desafío. Que vean en ella innovación y desarrollo. Que perviertan todo y muevan los pilares de la sociedad. Que si no hay salas, se inventan, que si no nos quieren aquí, nos querrán allá, que aquello que digamos desde la escena signifique y nos haga pensar. ¿Alguien se apunta?

Ala. Ahí es nada. Pero para eso estamos, ¿no?

gab

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